Hallan una cámara mortuoria faraónica de hace 4.000 años
Una misión de arqueólogos franceses ha descubierto la cámara mortuoria de la faraona Behenu, de la dinastía VI (2374-2192 a.C.), en la zona monumental de Saqara, 25 kilómetros al sur de El Cairo, anunció hoy el Consejo Supremo de Antigüedades.

Según una nota de esta institución, la cámara mortuoria fue hallada durante los trabajos de limpieza de la pirámide de Behenu, en la zona de El Shawaf, en el sur de Saqara y al oeste de la pirámide del rey Pepi I, que puede ser el esposo de esta faraona.
Además, se hallaron textos pertenecientes a las pirámides reales típicas de las dinastías V y VI (2465-2150 a.C.) en dos de los muros internos de la cámara mortuoria con contenidos sobre las antiguas religiones egipcias.
Estos textos tenían el objetivo de proteger al difunto enterrado en la pirámide y ayudarle a subir a los cielos, según explica el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawas, que firma la nota del Consejo.
El jefe de la misión de arqueólogos franceses, Philippe Collombert, a quien cita la nota, dijo que durante las excavaciones dentro de la cámara mortuoria se halló también el sarcófago de la reina Behenu.
El sarcófago, conservado en buen estado, es de granito y contiene varios títulos de la faraona, aunque no dice nada sobre la identidad de su esposo, todavía un misterio.
¿Qué se siente al morir cayendo desde altura?
La caída desde altura está ciertamente entre las formas más rápidas de morir; la velocidad Terminal(Mortal) es de aproximadamente 200 kilómetros por hora, la cual se alcanza si uno se cae desde unos 145 metros más o menos

Un estudio realizado sobre caídas mortales en Hamburgo, Alemania, descubrió que el 75% de las víctimas mueren en los primeros segundos, o minutos, tras el aterrizaje.
La causa exacta de la muerte varía, dependiendo de la superficie sobre la que se cae y de la postura de la persona. Si aterrizan de cabeza, es especialmente improbable que lleguen vivas al hospital. Esta postura es la más común para caídas bajas (desde menos de 10 metros) o altas (por encima de los 25 metros). Un análisis realizado en1981 sobre suicidios por saltos desde el puente del Golden Gate en San Francisco (altura = 75 metros, velocidad de impacto contra el agua = 120 km/h) descubrió numerosas causas de muerte instantánea, incluyendo grandes magulladuras en los pulmones, pulmones colapsados, corazones que explotan, o daños en las grandes vías sanguíneas del cuerpo y en los pulmones a causa de la rotura de las costillas.

Los supervivientes de caídas desde grandes alturas a menudo comentan la sensación de que el tiempo se ralentiza. La reacción natural es luchar por mantener la postura vertical (sobre los pies) al aterrizar, lo cual resulta en fracturas en los huesos de las piernas, en la parte baja de la columna vertebral y los peligrosísimos traumatismos de pelvis. El impacto, al viajar a través del cuerpo, puede hacer que la aorta y las cámaras del corazón revienten. Aún así, probablemente sigue siendo la forma más segura de aterrizar, a pesar de la fuerza que se concentra en un área pequeña, los pies y las piernas forman una “muelle amortiguador” que provee cierta protección a los órganos internos principales.

Algunos escaladores expertos o saltadores con paracaídas, que han sobrevivido a caídas, dicen haberse concentrado con todos sus sentidos en asegurarse un aterrizaje del mejor modo posible: relajados, piernas dobladas, y donde fuera posible preparados para rodar. Ciertamente, cualquier cosita ayuda, pero la intención principal de cualquier persona que caiga debería ser la de buscar un lugar blando sobre el que aterrizar. En un periódico de 1942 se cita el casi de una mujer que cayó desde su apartamento (a una altura de 28 metros) sobre tierra recién labrada. Acto seguido se marchó andando con solo una costilla y una muñeca rota.

